El movimiento nace donde no se ve.
Una de las diferencias más profundas entre hacer movimientos de Tai Chi y practicar realmente Tai Chi, desde fuera ambos pueden parecer similares, pero cuando el movimiento nace del centro, deja de ser una sucesión de gestos aprendidos para convertirse en la expresión natural de un cuerpo organizado desde el interior. Y esa diferencia, aunque muchas veces resulte difícil de explicar con palabras, termina siendo visible para quien sabe observar.


